Divorcio Incausado: Una propuesta para el Estado de Tamaulipas

by: Mateo Mansilla Moya

GRIN Verlag , 2015

ISBN: 9783656915218 , 70 Pages

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Divorcio Incausado: Una propuesta para el Estado de Tamaulipas


 

Capítulo 2: Conflictos conyugales y efectos del divorcio.


 

2.1. Concepto de divorcio.


 

 Ambos, el Código Civil para el Distrito Federal y el del Estado de Tamaulipas, en sus artículos 266 y 248, respectivamente, jurídica y legislativamente,[12] consideran que:

 

“El divorcio disuelve el vínculo del matrimonio y deja a los cónyuges en aptitud de contraer otro.”[13]

 

 Es claro, sin embargo, que ninguno de los dos nos brinda una definición del término al que hago referencia en este subcapítulo, sino que solamente señalan cual es su efecto principal. Es derivado de la carencia de esta definición, que reconocidos doctrinarios –que, a continuación, expondré, por ser las ideas que aportan benéficas y útiles al lector para que pueda desarrollar un concepto propio sobre el divorció– se han aventurado a desarrollar diversos conceptos propios sobre el divorcio.

 

Para empezar, dice el Doctor Marcel Planiol, en su Tratado elemental de derecho civil, que “la palabra divorcio proviene del latín divertere. Dicho término entraña que cada cual se va por su lado.”[14]

 

 Por su parte, el jurista chileno, Fueyo Laneri, escribe que:

 

“Divorcio proviene del latín divertium, que significa disolución del matrimonio. Forma sustantiva del ángulo divertere que significa separar, voltear, dar vuelta. Según el pensamiento etimológico el divorcio significa dos sendas que se apartan del camino. En un sentido metafórico más amplio y moderno, divorcio es la separación de cualesquiera cosas que se encontraban unidas. Es la disolución del vínculo matrimonial y la mera separación de cuerpos que deja subsistente el vínculo. En ambos casos en virtud de sentencia judicial fundada en causa legal.”[15]

 

Mazeaud y Pierre, en sus lecciones de Derecho Civil, afirman que “el divorcio supone la modificación del estado civil, es decir, el conjunto de cualidades constituyentes que distinguen al individuo en la ciudad y en la familia.”[16]

 

 Galindo Garfias afirma que “[se trata de] la ruptura del vínculo matrimonial.”[17]

 

En su libro, Derecho Civil Mexicano, Rojina Villegas dice que:

 

“El divorcio ha sido considerado como una sanción específica del Derecho de Familia, pero solo en todos aquéllos casos que supongan un hecho ilícito entre los cónyuges, en relación con los hijos, o respecto de terceras personas, que la ley ha tipificado como bastante para originar la ruptura del vínculo conyugal.”[18]

 

Por último, después de haber presentado los conceptos de reconocidos doctrinarios, citaré a la antes referida jueza michoacana, Susana Silva Garcés Noblecía, que en su artículo Divorcio Incausado, nos brinda un concepto muy útil sobre el divorcio; menciona que es:

 

“… la institución jurídica para la disolución vincular del matrimonio… decretado por la voluntad de ambas partes, o necesario aún sin la voluntad expresa de uno de los consortes.”[19]

 

 Una vez presentadas las citas anteriores, considero que el lector tiene ahora una idea clara de lo que es divorcio, y puede, incluso, generar un concepto personal de este. Sin embargo, ¿qué es lo que podría generar que un matrimonio incurriera en esta institución para acabar con el vínculo que los une?

 

2.2. Causales de divorcio.


 

Actualmente, los matrimonios pasan por una serie de problemas que repercuten gravemente en la familia, virtud al enfrentamiento de los cónyuges por diversas causas, entre las que se encuentran las sociales, económicas, religiosas y de incompatibilidad, cuyas diferencias en la mayoría de los casos resultan irreconciliables.[20]

 

Antes de ser reformado el CCDF, en 2008, era necesario acreditar alguna de las veintiún causales que este tenía previstas en su artículo 267 para poder divorciarse. En Tamaulipas, sin embargo, aún se requiere que, para que los cónyuges puedan disolver su vínculo matrimonial, acrediten alguna de las causales previstas por el artículo 249 de su ordenamiento civil. Éstas son:

 

 

 

 Después de haber sido eliminadas las causales de divorcio en el Distrito Federal, el titular del Juzgado 39 Familiar, Juan Tapia Mejía, durante una entrevista para El Universal, hablando acerca del divorcio, precisó que “sobre las causas de disolución conyugal no existe una estadística precisa, pero destacó que los motivos principales siguen siendo aquéllos relacionados con aspectos sentimentales, como la falta de amor, la violencia emocional, económica, física y sexual.”[21]

 

En el presente trabajo, manejo, sin embargo, la opinión que Alejandra Corral Requejo publicó, en la revista jurídica de la Universidad Autónoma de Chihuahua, en un análisis que hizo sobre el divorcio incausado vigente en el D.F.:

 

“”En materia de causales de divorcio, es conveniente precisar que sólo los cónyuges pueden decidir lo que consideran una causa bastante y suficiente para divorciarse puesto que ellos son los que conocen el ambiente en el que se desenvuelve su matrimonio… El hecho de que uno de los [cónyuges] desee terminar con [el matrimonio], debe ser considerado como causa para que se disuelva, pues no es sano obligar a forzar su existencia.”[22]

 

Opinión que coincide con lo que los diputados del PRD (quienes promovieron la modalidad del divorcio incausado en el D.F.) expresaron:

 

“… respecto a las casuales de divorcio, sólo los cónyuges pueden decidir lo que consideran una causa suficiente para la separación, porque son precisamente ellos los que conocen el ambiente en el que se desenvuelve su matrimonio y como puede afectarlos a ellos tanto como a sus hijos.”[23]

 

2.3. Evolución y tipos de divorcio en México.


 

 En nuestro país, el divorcio ha sido regulado por aproximadamente un siglo y, como puede observarse, ha evolucionado hasta el punto de no requerir la acreditación de causales (en varios estados de la República así como en el Distrito Federal) para poder llevarse a acabo.

 

El matrimonio, durante la Época Colonial, y después de la Independencia, fue considerado como una institución sacramental e indisoluble regulada por el derecho canónico.[24] Con la promulgación de la Ley sobre el Matrimonio Civil, el 23 de julio de 1859, se desconoció el carácter religioso de este y estableció, en su cuarto artículo, que era indisoluble y que la muerte era el medio natural para disolverlo.[25] Más tarde, aunque cambiaron los artículos en el Código Civil de 1870 y el de 1874, estos también le daban el carácter de indisoluble al matrimonio.

 

Fue a principios del siglo XX, tras la expedición de dos decretos por Venustiano Carranza (uno en 1914 y otro en 1915),[26] que se adoptó el concepto de divorcio vincular. La Ley del Divorcio, que autorizaba el divorcio desvinculatorio, se promulgó el 29 de diciembre de 1914. Más tarde, el 9 de abril de 1917, una nueva legislación sustituyó todo el libro de derecho de familia del Código Civil: la Ley de Relaciones Familiares.[27] Fue entonces –una vez reconocido que el vínculo del matrimonio era civilmente disoluble a través del divorcio– que se instituyeron las causales que debía acreditar el consorte que solicitaba la disolución del vínculo matrimonial.

 

En el Código Civil de 1928 se establecieron tres clases de divorcio (cuyos procesos eran largos y desgastantes, tanto para los propios cónyuges como para los hijos que inevitablemente se veían afectados):

 

1. Divorcio Administrativo: (Aún vigente) Se tramitaba ante el Juez del Registro Civil, de manera conjunta, por ambos cónyuges. Se requería que ambos fueran mayores de edad, que llevaran al menos un año de estar casados, su voluntad (de ambos), no tener hijos o que estos fueran mayores edad.

2. Divorcio Judicial:

 

a. Voluntario: (Derogado en el D.F.) Lo podían tramitar los cónyuges sin importar su edad, con o sin hijos, presentando únicamente un convenio donde se regularan las consecuencias inherentes al divorcio; este era sometido a la consideración del juez.

b. Divorcio Necesario: (Derogado en el D.F.) En los artículos del 266 al 291 del CCDF, se...